Ansiedad y depresión

Muy a menudo oímos hablar acerca del trastorno depresivo y de los trastornos de ansiedad. Pero, ¿Qué son realmente? Cuando hablamos de depresión normalmente nos estamos refiriendo al trastorno depresivo mayor. Este trastorno consiste en un estado de ánimo deprimido y en una pérdida de la capacidad para el placer (lo que los profesionales de la salud llamamos anhedonia). Estos síntomas pueden acompañarse de otros como el aumento o la disminución del peso, insomnio o hipersomnia , agitación o enlentecimiento psicomotor, fatiga, sentimiento de inutilidad o culpa, disminución de la capacidad para concentrarse y pensamientos recurrentes de muerte y suicidio. En el acervo popular se escucha con mucha frecuencia la palabra depresión, sin embargo, pocas veces hace referencia a un trastorno depresivo real, sino más bien a un sentimiento de tristeza pasajero de mayor o menor duración.

Por otro lado, cuando hablamos de ansiedad, normalmente nos estamos refiriendo al trastorno de ansiedad generalizada, aunque dentro de los trastornos de ansiedad se engloban muchos otros, como los trastornos fóbicos (fobia específica y fobia social), trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de pánico, trastorno por estrés post-traumático y trastorno por estrés agudo. El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por una preocupación excesiva sobre una amplia gama de acontecimientos vitales y que el individuo percibe como difícil de controlar. Suele acompañarse de síntomas como inquietud o impaciencia, fatigabilidad, dificultad para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular y alteraciones del sueño. De todos modos, debemos saber que la ansiedad está presente en todos nosotros, tengamos algún trastorno o no, puesto que es una emoción más como la tristeza o la alegría.

Es importante señalar, que la presencia conjunta de ansiedad y depresión es muy frecuente. De hecho, las clasificaciones diagnósticas tienen esto en cuenta. En la clasificación internacional de enfermedades de la OMS, en su décima edición (CIE-10), se recoge una categoría específica denominada trastorno mixto ansioso-depresivo, sin embargo, en el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, en su cuarta edición revisada (DSM-IV-TR), no se especifica esta categoría, pero sí se contempla la posibilidad de un trastorno mixto ansioso-depresivo dentro del trastorno de ansiedad no especificado.

En general, existe apoyo a favor de la existencia de este trastorno mixto. De hecho, Clark y Watson (1991) plantearon un modelo que relacionaba ansiedad y depresión en el que incluyeron tres dimensiones: Afecto negativo, afecto positivo e hiperactivación fisiológica.

– El afecto negativo incluye síntomas como malestar, tristeza, ansiedad, ira, preocupaciones, miedo y culpabilidad.

– El afecto positivo incluye la felicidad, la excitación, la energía, el disfrute, el orgullo, el interés y la confianza.

– La hiperactivación fisiológica incluye síntomas como palpitaciones, temblores, vértigos y respiración entrecortada.

Según estos autores, las personas con depresión se caracterizan por tener un bajo afecto positivo, es decir, sienten apatía y pérdida de entusiasmo e interés. Por otro lado, las personas con ansiedad padecen predominantemente hiperactivación fisiológica. Sin embargo, tanto las personas con depresión como las personas con ansiedad, padecen los síntomas propios de un elevado afecto negativo.

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